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Limpiar las parillas de tu barbacoa: todos los consejos útiles

Parillas de la barbacoa: las has usado y reutilizado, ¿pero recuerdas la última vez que las limpiaste? Si la respuesta es no, entonces mal, ¡muy mal! Bromas aparte, la limpieza de las parillas es un paso importante para mantener una barbacoa limpia y segura. Incluso puede ayudar a mejorar la capacidad de cocción de la parilla y el sabor de la comida que cocinas. Además, si limpias regularmente tu barbacoa, no tendrás que pasar horas frotando los restos de comida que se han endurecido y nunca se irán. Aquí te daremos algunos consejos sobre como limpiar las parillas, ya sean de porcelana, hierro fundido o acero inoxidable, es decir los tres tipos más comunes en el mercado.

Parrillas de porcelana: utiliza cepillos con cerdas suaves

Las parillas de barbacoa de porcelana son comunes y bastante populares porque aíslan bien el calor y, al mismo tiempo, son resistentes al óxido. Sin embargo, sigue siendo necesario limpiarlas periódicamente para mantenerlas en óptimas condiciones. Si tu barbacoa tiene parillas de este tipo, trata de tener cuidado con las astillas y los arañazos en el acabado de la porcelana. Por ejemplo, deberás tener especial cuidado al utilizar espátulas u otros utensilios metálicos para cocinar los alimentos. Si el agua entra en contacto con el metal bajo el acabado, podría causar óxido. Una muy buena manera de limpiar estas parillas es utilizar un cepillo de nylon con cerdas suaves. En cambio, evita absolutamente los estropajos metálicos, ya que de lo contrario la porcelana podría rayarse irreparablemente.

Las parrillas de hierro fundido temen al agua: evita sumergirlas

Las parillas de hierro fundido son conocidas por ser increíblemente duraderas. Su característica principal es tolerar cualquier alta temperatura, lo ideal para una barbacoa. Sin embargo, siempre debes tener en cuenta que el agua no es amiga del hierro fundido, ya que puede causar óxido más fácilmente en este metal que en otros materiales. Un consejo que te damos, por lo tanto, es evitar sumergir las parillas de hierro fundido en agua para limpiarlas. Un método mejor es envolver las parillas en papel de aluminio, calentarlas, luego retirar el papel y pasar un cepillo suave de nylon. A continuación, pasa aceite vegetal en las parillas. Al igual que con las parillas de porcelana, evita cepillos metálicos o lana de acero (los estropajos). Estas herramientas son demasiado abrasivos y pueden dañar el acabado.

Parillas de acero inoxidable: nuestras favoritas porque las más fáciles de limpiar

Las parillas de acero inoxidable pueden soportar más de 400 grados de temperatura, un verdadero récord para los materiales de los que están hechas las parillas. Por eso las barbacoas de acero son, en nuestra opinión, los mejores de su clase. Además, a diferencia del hierro fundido, el acero inoxidable es muy resistente al óxido. Las comodidades de este material también residen en su limpieza. De hecho, la forma mas fácil de limpiar las parillas de acero inoxidable es simplemente cepillarlas. También en este caso puedes utilizar un cepillo suave de nylon (preferible como segundo paso), o un cepillo de alambre. Aunque el acero es un material muy resistente, al limpiarlo no presiones demasiado el cepillo o el estropajo: correrías el riesgo de rayar las rejillas. Además, si presionas demasiado fuerte, las cerdas podrían romperse en la parilla y cocerse en la comida, lo que es altamente peligroso para la salud. Así que ten cuidado con cuánta presión usas. Por último, un método realmente infalible para hacer brillar las parillas de tu barbacoa de acero inoxidable, es sumergirlas en agua, vinagre y bicarbonato durante unos minutos, y luego enjuagar: tendrás parillas como nuevas, y podrás volver a preparar excelentes almuerzos a base de carnes o verduras a la parilla en tu cocina de exterior.